25 ago 2026

Petróleo en las Islas Malvinas en 2026: Sea Lion y la disputa por los recursos del Atlántico Sur

 La explotación de hidrocarburos alrededor de las Islas Malvinas está entrando en una etapa completamente diferente.

Durante muchos años se habló de las posibles reservas de petróleo existentes en las aguas del Atlántico Sur, se realizaron exploraciones y se anunciaron distintos proyectos que finalmente no llegaron a convertirse en una explotación comercial.

Pero el escenario comenzó a cambiar.

En diciembre de 2025, las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration adoptaron la Decisión Final de Inversión para desarrollar la primera fase del yacimiento Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas.

Pocos días después se alcanzó también el cierre financiero del proyecto.

Durante 2026 comenzaron las obras de infraestructura y la fabricación de diferentes componentes necesarios para iniciar las perforaciones.

Si el cronograma anunciado por las compañías se cumple, el primer petróleo podría comenzar a producirse durante el primer trimestre de 2028.

Esto convierte a Sea Lion en uno de los acontecimientos económicos más importantes relacionados con las Islas Malvinas de las últimas décadas.

Para la Argentina, sin embargo, el proyecto se desarrolla en espacios marítimos sujetos a la disputa de soberanía con el Reino Unido y sin autorización de las autoridades argentinas.

Detrás del proyecto aparece entonces una cuestión que excede ampliamente a una empresa petrolera:

¿quién controla, administra y obtiene beneficios de los recursos naturales del Atlántico Sur?

¿Qué es el yacimiento Sea Lion?

Sea Lion es un yacimiento de petróleo descubierto en 2010 en la denominada Cuenca Malvinas Norte, situada aproximadamente al norte del archipiélago.

El descubrimiento fue realizado por Rockhopper Exploration.

Durante los años siguientes se analizaron diferentes alternativas para desarrollar comercialmente el yacimiento, pero los elevados costos, las dificultades financieras y las condiciones internacionales fueron retrasando el proyecto.

La incorporación de Navitas Petroleum modificó esa situación.

Actualmente Navitas es la operadora y posee la participación mayoritaria, mientras que Rockhopper mantiene un 35% de participación en Sea Lion.

En diciembre de 2025 ambas empresas tomaron finalmente la Decisión Final de Inversión para la primera fase del proyecto.

Ese paso es fundamental porque significa que Sea Lion dejó de ser solamente un proyecto de exploración y pasó formalmente a la etapa de desarrollo.

En este mismo blog ya habíamos seguido hace más de una década los primeros avances de las compañías petroleras en la región: La usurpación da sus frutos: empresas británicas exploran la zona de Malvinas en busca de petróleo.

Una inversión de miles de millones de dólares

La dimensión económica del proyecto es considerable.

Cuando se tomó la Decisión Final de Inversión, Rockhopper informó que el requerimiento financiero posterior a esa decisión era de aproximadamente 1.800 millones de dólares hasta alcanzar la primera producción de petróleo.

El costo presupuestado hasta completar el proyecto de la primera fase, incluyendo contingencias y costos financieros, se ubicaba alrededor de 2.100 millones de dólares.

La financiación incluye aproximadamente 1.000 millones de dólares de deuda sénior y aportes de capital de los socios.

Sea Lion constituye por lo tanto una inversión de una magnitud muy superior a las actividades económicas tradicionales desarrolladas hasta ahora alrededor de las islas.

¿Cuánto petróleo contiene Sea Lion?

Una de las cuestiones que requiere mayor cuidado es hablar de las reservas.

Durante años circularon estimaciones extremadamente elevadas sobre la cantidad de petróleo que podría existir alrededor de las Malvinas. Muchas de ellas se referían al potencial general de diferentes cuencas y no a petróleo efectivamente descubierto y económicamente recuperable.

Los estudios más recientes permiten hablar con mayor precisión.

En abril de 2026, una evaluación independiente difundida por Rockhopper estimó para Sea Lion aproximadamente 314 millones de barriles de reservas probadas más probables —2P— correspondientes a las primeras fases de desarrollo.

Si se incorporan otros recursos y posibles fases posteriores, el potencial del campo es mayor.

Esto no significa que todos esos barriles vayan necesariamente a extraerse.

Las reservas petroleras dependen de factores técnicos, económicos, regulatorios y comerciales.

Por eso resulta conveniente diferenciar entre petróleo existente, recursos estimados y reservas comercialmente recuperables.

La primera fase: 170 millones de barriles

La fase que ya recibió la decisión definitiva de inversión tiene un objetivo mucho más concreto.

Rockhopper informa que la Fase 1 de Sea Lion apunta a recuperar aproximadamente 170 millones de barriles, con una producción máxima estimada de unos 50.000 barriles diarios.

El comienzo de la producción está previsto para el primer trimestre de 2028.

Posteriormente, una segunda fase correspondiente al mismo sector norte podría incorporar alrededor de otros 149 millones de barriles de recursos.

La intención empresarial es que parte de las fases posteriores puedan financiarse con el flujo de dinero generado por la primera producción.

De concretarse, Sea Lion podría transformarse en un proyecto petrolero de varias décadas.

Una segunda plataforma podría multiplicar la producción

El proyecto experimentó además una novedad muy importante en agosto de 2026.

Navitas decidió avanzar con la adquisición de una segunda unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, conocida por sus siglas en inglés como FPSO.

La embarcación se denomina OSX-1.

Según la actualización publicada por Rockhopper el 24 de agosto de 2026, esta segunda unidad podría agregar hasta 125.000 barriles diarios de capacidad de producción.

Es importante señalar que esto no significa que Sea Lion esté produciendo esa cantidad ni que vaya a hacerlo inmediatamente.

La segunda FPSO está destinada a acelerar potenciales fases posteriores del desarrollo.

Navitas proyecta presentar un nuevo plan para el denominado Central Development Area y alcanzar una decisión de inversión sobre esa etapa durante el primer semestre de 2028.

Si esos planes avanzan según lo previsto, esa nueva área podría comenzar a producir hacia finales de 2030.

Una primera FPSO ya está siendo preparada

La primera fase utilizará otra unidad flotante, denominada Aoka Mizu.

Durante agosto de 2026, Rockhopper informó que esta embarcación ya había sido desconectada del campo donde operaba anteriormente y se dirigía hacia un astillero del sudeste asiático para comenzar los trabajos necesarios para Sea Lion.

El concepto de una FPSO resulta particularmente apropiado para explotaciones marítimas alejadas de grandes centros industriales.

Estas embarcaciones reciben el petróleo extraído desde los pozos submarinos, permiten procesarlo y almacenarlo temporalmente y posteriormente transferirlo a buques petroleros.

Sea Lion será desarrollado mediante pozos submarinos conectados con este tipo de instalación flotante.

Las obras ya comenzaron

Otro cambio fundamental respecto de los proyectos petroleros del pasado es que durante 2026 comenzaron trabajos concretos de infraestructura.

Según la actualización presentada por Rockhopper en agosto, en las islas se están desarrollando trabajos destinados a:

  • preparar el muelle que utilizará el proyecto;

  • acondicionar una base logística costera;

  • construir alojamientos;

  • realizar infraestructura adicional;

  • preparar la llegada de la plataforma de perforación.

Al mismo tiempo continúa la fabricación de tuberías flexibles, cabezales de pozos y diferentes componentes submarinos.

La llegada de la plataforma de perforación está prevista para comienzos de 2027.

El proyecto, por lo tanto, está pasando progresivamente de los estudios y anuncios a las obras físicas.

¿Por qué la plataforma continental es tan importante?

Para comprender la discusión sobre los hidrocarburos de Malvinas es necesario mirar debajo del océano.

Los yacimientos petroleros no se encuentran dentro de las islas, sino en las cuencas sedimentarias existentes bajo el lecho marino.

Esto conecta directamente el petróleo con una cuestión mucho más amplia: la plataforma continental.

La plataforma continental constituye la prolongación submarina del continente y puede contener importantes recursos minerales e hidrocarburíferos.

En IslasMalvinas01 ya explicamos sus características generales en: Plataforma continental.

También puede consultarse el artículo sobre el trabajo argentino para establecer sus límites exteriores: Delimitación de la Plataforma Continental Argentina.

Esta dimensión submarina permite comprender por qué la Cuestión Malvinas no puede reducirse únicamente a las aproximadamente 12.000 km² de superficie terrestre del archipiélago.

Alrededor de las islas existen enormes espacios marítimos y submarinos con recursos económicos de enorme importancia.

La geología explica la presencia de hidrocarburos

La existencia de petróleo está relacionada con las características geológicas del Atlántico Sur.

Las Malvinas se encuentran rodeadas por diferentes cuencas sedimentarias que durante millones de años acumularon materiales orgánicos y sedimentos capaces de generar hidrocarburos bajo determinadas condiciones de presión y temperatura.

Sea Lion se encuentra precisamente en una de esas áreas: la Cuenca Malvinas Norte.

Para conocer las características geológicas generales del archipiélago puede consultarse también: Geología y Geomorfología de las Islas Malvinas.

La geología, la plataforma continental y los recursos naturales son, por lo tanto, partes de una misma realidad.

La posición argentina

La República Argentina rechaza las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos realizadas unilateralmente alrededor de las Islas Malvinas.

La posición oficial argentina sostiene que las empresas no cuentan con autorización de la autoridad competente argentina y que las áreas donde se realizan estas actividades se encuentran comprendidas dentro de una disputa de soberanía reconocida internacionalmente.

El 11 de diciembre de 2025, después del anuncio de la Decisión Final de Inversión de Sea Lion, la Cancillería argentina expresó formalmente su rechazo al proyecto.

Además recordó que tanto Rockhopper como Navitas habían sido previamente sancionadas por la Argentina por realizar actividades hidrocarburíferas sin autorización.

Rockhopper fue inhabilitada para operar en la República Argentina durante veinte años y Navitas recibió posteriormente una sanción equivalente.

La Argentina sostiene además que las empresas, entidades financieras, proveedores y otros actores que participen directamente en actividades no autorizadas pueden quedar sujetos a las medidas previstas por la legislación argentina.

La Resolución 31/49 de Naciones Unidas

Dentro de la argumentación argentina aparece reiteradamente la Resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada en 1976.

Esta resolución solicita a la Argentina y al Reino Unido abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas se encuentran sometidas al proceso de negociación recomendado por Naciones Unidas.

La Argentina interpreta que la concesión de licencias y la explotación unilateral de recursos naturales en los espacios en disputa son incompatibles con ese llamado.

En junio de 2026, al cumplirse cincuenta años de aquella resolución, la Cancillería volvió a señalar específicamente al proyecto Sea Lion como ejemplo de este problema.

El desarrollo petrolero aparece así estrechamente relacionado con la cuestión más amplia de la soberanía.

Para una introducción general a los fundamentos históricos y territoriales del reclamo puede consultarse: ¿Por qué las Islas Malvinas son argentinas?.

Un antecedente de cooperación entre Argentina y Reino Unido

La historia de los hidrocarburos alrededor de Malvinas no estuvo siempre caracterizada exclusivamente por la confrontación.

En 1995, Argentina y Reino Unido firmaron una declaración conjunta destinada a promover la cooperación sobre actividades costa afuera en el Atlántico Sudoccidental.

El acuerdo fue establecido bajo la fórmula de salvaguardia de soberanía utilizada durante aquellos años.

Sin embargo, rápidamente aparecieron diferencias respecto del área geográfica sobre la cual debía aplicarse.

La cooperación efectiva fue muy limitada y el entendimiento terminó perdiendo funcionamiento.

Finalmente, en 2007 la Argentina dio por terminada aquella declaración conjunta.

Desde entonces, la cuestión de los hidrocarburos volvió a convertirse fundamentalmente en un tema de disputa.

¿Puede el petróleo transformar la economía de las islas?

Actualmente la pesca constituye uno de los pilares fundamentales de la economía isleña.

Una producción petrolera comercial de escala significativa podría cambiar profundamente esa estructura.

No solamente por los ingresos directamente relacionados con el petróleo.

Un proyecto de estas dimensiones requiere:

  • instalaciones portuarias;

  • logística marítima;

  • alojamiento;

  • transporte;

  • servicios especializados;

  • abastecimiento;

  • mantenimiento;

  • personal técnico.

Además, una producción que se prolongara durante varias décadas podría generar regalías e impuestos de magnitudes muy superiores a las actividades económicas tradicionales.

Por ello, Sea Lion tiene una dimensión que excede ampliamente a las empresas que realizan la explotación.

Podría modificar el peso económico y estratégico de las islas dentro del Atlántico Sur.

Pesca y petróleo: dos caras de una misma cuestión

El petróleo tampoco debería analizarse aisladamente.

La explotación pesquera ya demuestra desde hace décadas el enorme valor económico de los espacios marítimos que rodean Malvinas.

Ahora los hidrocarburos incorporan otra dimensión.

A ellos pueden agregarse la biodiversidad marina, las rutas de navegación, la posición geográfica del archipiélago y su proximidad relativa con la Antártida.

Por eso, el verdadero espacio de la Cuestión Malvinas es mucho mayor que las propias islas.

Malvinas es también Atlántico Sur.

2026 puede ser un punto de inflexión

Sea Lion fue descubierto en 2010.

Durante quince años existieron anuncios, cambios de empresas, dificultades financieras y sucesivas postergaciones.

Pero entre diciembre de 2025 y agosto de 2026 ocurrieron hechos diferentes:

se tomó la decisión final de inversión;

se alcanzó el cierre financiero;

comenzaron trabajos de infraestructura;

se están fabricando equipos submarinos;

la primera FPSO está siendo preparada;

y Navitas avanzó incluso sobre una segunda plataforma para acelerar futuras fases.

Todavía existen riesgos.

Los costos pueden cambiar, los cronogramas pueden retrasarse y las fases posteriores dependen de nuevas decisiones de inversión.

Pero el desarrollo de Sea Lion está hoy mucho más avanzado que en cualquier momento desde su descubrimiento.

Si las empresas cumplen el cronograma anunciado, 2028 podría marcar el comienzo de la explotación comercial de petróleo alrededor de las Islas Malvinas.

La cuestión adquiere entonces una dimensión económica cada vez más concreta.

Porque Malvinas no es solamente una disputa por un territorio insular.

Es también una disputa relacionada con espacios marítimos, plataforma continental, pesca, petróleo, recursos naturales y la proyección estratégica sobre el Atlántico Sur.


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