10 jul. 2015

Relativos a las islas Malvinas Nº 2

Copia de carta que escribe a un amigo el P. Sebastian Villanueva Reli. Fran. de las Islas Maluynas en 25 de Abril de 1767. Dice asi.

Amigo y querido dueño:

Yo quisiera escribirle una carta larguisima, dandole noticia de todo lo que es esta miserable tierra, porque en mi vida he visto, ni es capas que haga en todo el mundo tantas desdichas juntas, porque no tiene toda esta Isla, cosa ninguna buena. Toda ella se compone de serranias, con muchos arroyos y pantanos de agua. No hay en toda ella un arbolito; la leña que quemamos es una yerba que tiene una cuarta de alto; las casas en que vivimos, son todas cubiertas de paja, y algunas con lonas embreadas, y las paredes son de terrones puestos unos sobre otros, que entra el viento los mismo que por una red. El frio no hay con que ponderarlo; son los vientos tan frios, y sutiles, que no hay ropa que resista; todos los dias son nublados, y spre, o esta lloviendo o nevando, de tal suerte que, cuando vemos un dia de sola, nos alegramos muchos y nos causa grande gravedad. No hay en esta Isla cal ni piedra de que hacerla. Las piedras aunque son muchas, de nada siruen, porque no se pueden labrar. La tierra no produce cosa alguna. Los franceses aunque han sembrado de todas semillas, pero nada sale, mas que unas coles, y lechugas muy pequeñas, y estas despues de mucho trabajo. En toda la Isla no hay mas vivientes, que leones marinos, y lobos, y muchos pajaros, aunque estos no se pueden comer, porque hieden. Solo se encuentran algunos patos ariscos que se llaman abutardas, y esta es la unica carne fresca que comemos; p. cuesta mucho trabajo para cazarlas. Por fin no es posible escribir todas las miserias de esta tierra: Vmd. finja alla en su imaginacion lo peor que pueda, y finja o pinte una tierra inhavitable.
Hemos llegado con felicidad grac. a Dios: el dia 25, de Marzo dimos fondo en este puerto; salimos de Montevideo el dia ultimo de Febrero. Hemos tenido en la mar cinco dias seguidos de tormentas, con muchos sustos, se nos han muerto todos los cavallos que traiamos, y casi todas las vacas, solo han llegado algunas pocas, con tres carneros. Aqui nos han entregado los franceses, un caballo dos bueyes, y dos lecheras con dos terneros. Hay algunos chanchos, pero muy flacos, por que no tienen que comer. No le escribo mas porque se me yelan los dedos de frio, y para escribirle esta me he sentado en el suelo, porque la casa en donde vivo esta grande que no cave un hombre parado, y vivimos en ella tres. Umd. dispenseme los cumplimientos porque mas no puedo, y tengame reconocido por su amigo, aqui en cualquier parte, y esto sin lisonja.
Yo quedo en este triste desierto, sufriendo todo por amor de Dios, rogando p. Vmd. me legue m. a.
Su af. amigo

Fr. Sebastian Villanueva
Puerto de las Maluynas, 25 de abril de 1767.
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