11 may. 2015

El desembarco

En las agitadas y frias del Atlantico Sur, la expedicion de reconquista de las islas Malvinas comenzaba a ejecutarse de acuerdo a los planes. A medianoche, los botes de desembarco del "Santisima Trinidad" empezaron a recibir a los comandos anfibios, que los abordaron en silencio y con movimientos ensayados muchas veces. En el agua embravecida sonaron los motores fuera de borda, indispensables para alejar a los botes de la absorcion del buque, alejandose rumbo a la costa, apenas entrevista en medio de la negra noche.
Al frente del grupo de 60 hombres iba el capitan de corbeta Guillermo Sanchez Savarot. Formaban la dotacion exclusivamente oficiales y suboficiales, seleccionados e intensamente entrenados, quiza los mejor preparados de la Armada Argentina. Tenian objetivos precisos. Se trataba de tocar la isla Soledad en Punta Enriqueta, al otro lado de Puerto Stanley, sobre la peninsula que cierra por el Sur a la bahia de la Anunciacion.
Desde alli, a marcha forzada, el primer punto de contacto con el enemigo seria el cuartel de los infantes de marina ingleses.
Mientras tanto, otros comandos de marina neuralizarian el faro de punta Pembroke y desmantelarian las alarmas electronicas conectadas con la gobernacion y las barracas del Cuerpo de Marinos Reales. Las secciones que, de uno y otro grupo, quedaran libres despues, se reunirian en el aerodromo, en Punta Rompientes, a 10 kilometros de Puerto Stanley. Alli debian capturar la pista -construida por la Argentina 10 años atras- para recibir a los Hercules C-130 y los Fokker F-127, que llevarian los efectivos de aerotransporte del regimiento 25 de Infanteria de Colonia Sarmiento, a 150 kilometros de Comodoro Rivadavia, cabecera militar del "Operativo Rosario".
Luego, con todas esas posiciones aseguradas, se produciria el gran desembarco para ocupar toda la isla y montar enseguida la defensa militar y la administracion politica. Desde los barcos saldrian los anfibios preparados y los aviones depositarian sobre las islas Malvinas batallones completos de infateria, artilleria, sistemas de comunicaciones y deteccion, armas antiaereas, blindados, parque y abastecimientos suficientes para los 5.000 efectivos previstos como guarnicion.
Los botes que habian dejado el "Santisima Trinidad", azotados por el fuerte oleaje, llegaron a destino, Punta Enriqueta, a las 23 del 1º de abril, mas tarde de lo pensado, pero en el sitio previsto. Llegar a tierra firme fue una lucha contra el agua embravecida, la oscuridad, la niebla y el frio. El ultimo tramo hubo que hacerlo a remo. Finalmente, los grupos llegaron a la ribera con las armas y los pertrechos intactos. Ocultaron los botes en una escotadura abrigada y comenzaron a caminar. Bajo la llovizna avanzaron 6 kilometros, hasta avizorar las barracas de los soldados ingleses.
Eran las 0.18 del 2 de abril de 1982.
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