23 dic 2015

Morrissey apoya el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas

Hace unos días el cantante pop Morrissey pasó por Buenos Aires y dió un show en el Teatro ópera y otro en el Luna Park. La visita parece haber inspirado al cantante británico a reiterar su postura sobre la cuestión de las Islas Malvinas y recordar el conflicto bélico de 1982.

En una carta abierta titulada "Morrissey y Malvinas", publicada en el sitio True To You , el ex líder de The Smiths apuntó contra la entonces Primer Ministro Margaret Thatcher, a quien definió como una "matona de ego sobrecargado" que "inventó una civilización de odio".

Morrissey reiteró, como lo había hecho en 2013, que "Las Malvinas pertenecen a la gente de Argentina".



Carta del cantante Morrissey sobre las Islas Malvinas

Morrissey en Atgentina
La esperanza política murió con la equivocada entre los varios equivocados; esa matona de ego sobrecargado conocida como Margaret Thatcher. Usando orgullosamente la placa de la brutalidad, la matona Thatcher asesinó a varios jóvenes argentinos y le levantó el pulgar al mundo. La atrocidad tiene algo de validación si la apropiación es el resultado final, y al demonio con el intelecto.

Instalada en su propio trono, la sobreabundancia de la matona de Thatcher dejó en llamas a casi cada una de las ciudades británicas importantes. Pero eso no era suficiente. Vestido en ropa de combate, el piloto fanfarrón voló el buque General Belgrano aun cuando no representaba una amenaza a las tropas británicas; jóvenes que partieron demasiado pronto. Inglaterra se preguntaba qué tan mal se había comportado para merecer a Margaret Thatcher, quién inventó una civilización de odio.

Los héroes de guerra británicos sin piernas aún apoyan a Thatcher, porque si no lo hicieran, estarían forzados a enfrentar la verdad sobre sus vidas: que sus miembros fueron usados como combustible de su ego. Las Malvinas pertenecen a la gente de Argentina, principalmente porque están exactamente acá, en el cálido y ventoso aire argentino. No están tres millas al oeste de Knightsbridge.

A la destructora Thatcher no le importó que se perdieran vidas británicas o argentinas, y es solo su menú de horrores lo que preserva su legado. Nunca habrá un monumento de Thatcher en pie en suelo británico, pues sería derribado en un instante por ser un símbolo del terror envenenado. De cualquier forma, la paz mundial no es de su incumbencia.
Fuente: Infobae